En 1919, la revolucionaria Rosa Luxemburgo fue asesinada en Berlín.
Los asesinos la rompieron a golpes de fusil y la arrojaron a las aguas de un canal.
En el camino, ella perdió un zapato.
Alguna mano recogió ese zapato, tirado en el barro.
Rosa quería un mundo donde la justicia no fuera sacrificada en nombre de la libertad, ni la libertad fuera sacrificada en nombre de la justicia.
Cada día, alg...
La lluvia caía lenta y monótona sobre las hojas y, de vez en cuando, un resplandor púrpura iluminaba fugazmente el gris plomizo del cielo. Los truenos sonaban cada vez más lejanos, de la misma forma que las olas van perdiendo fuerza progresivamente después de una marejada. Y de pronto, en medio de esa escena de luces fantasmagóricas, en el arce que hay delante de mi ventana empezó a cantar un ruiseñor. En me...
— Señora Curie ¿Cómo se vive al lado de un genio?
— No lo sé, pregúnteselo a mi marido.
En el club de lectura toca Tombuctú. Yo creía saber del autor pues leí hace muchos años, El cielo protector, y resulta que es de un Paul, Bowles para más señas. ¿Como es posible que no haya leído nada del otro Paul? En fin, nunca es tarde. Apuntarme al club de lectura de la biblioteca de Berja ha sid...
¿Cuándo comienza la desobediencia civil? Si siguiéramos la tradición cristiana podríamos afirmar que bastante pronto. Los primeros seres humanos, Adán y Eva, fueron los primeros desobedientes.
Óscar Cebolla Bueno.
El fragmento que abre esta entrada pertenece al artículo La objeción de conciencia en trabajo social: ¿Realidad o sueño? publicado en el número 95 de la revista de política social...
Mi abuela Mariana,
tiene una cana,
cana canariera.
Mi abuela Mariana,
me cuenta los cuentos
siempre a su manera.
Yo la quiero mucho,
yo la quiero tanto…
Me ducha, me peina
y me lleva al campo.
Me enseña canciones,
me ayuda a estudiar,
dice poesías,
solemos jugar.
Luego por la noche
mi abuela me vela,
un cuento me cuenta
y cuando me duermo,
me ...
Adán y Eva marcharon a otras tierras. Anduvieron errantes varios días. Después de la montaña vino el páramo. El mundo parecía ser estéril. Solo había breñas y desiertos.
Por fin, tras vadear unos lodazales, dieron con un suelo esponjoso.
— Tierra fértil — dijeron.
Levantaron allí una choza y se pusieron a cultivar la tierra. En eso llegó un hombre con sombrero de fieltro y abrigo de pieles.
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