5 diferencias entre el trabajo social y los servicios sociales
15 de octubre de 2016 / 15 Comentarios
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El blog de Belén Navarro
24 de febrero de 2026 / 0 Comentarios
Escribo en Estilo Llano. Considero fundamental que la gente entienda lo que quiero decir, sea en el trabajo o fuera de él, sea hablando o escribiendo. Odio los artificios, los rodeos y los lugares comunes, por lo tanto trato de evitar esos errores, aunque es difícil. Puede sonar paradójico, pero escribir con sencillez y precisión es una tarea complicada que requiere el mayor de los esfuerzos. Las trabajadoras sociales tendemos a sobre escribir, dicho sea de paso.
Aprendí a defenderme en el Estilo Llano con el ensayo La cocina de la escritura, de Daniel Cassany. En mi opinión es el mejor libro de escritura que he leído. Lo suelo recomendar en mis formaciones, sin embargo hoy vengo a hablar de otro ensayo: El derecho a entender, escrito por Estrella Montolío y Mario Tascón.
Cheli, una lectora del blog, recomendó la obra en su comentario de la entrada Servicio de traducción. Disfruto la lectura de estos temas así que lo compré y me lo he leído el fin de semana. A bote pronto, me ha gustado. Antes de analizarlo debo aclarar la relación entre Estilo Llano y Lenguaje Claro: son casi sinónimos.
La diferencia es que el Lenguaje Claro abarca no solo la redacción, sino también el diseño visual, la tipografía y la estructura del documento para asegurar que el usuario encuentre, entienda y use la información fácilmente. Se aplica en internet y se asocia a menudo con la comunicación pública y administrativa.
Por su parte, el Estilo Llano se centra en la técnica de escritura: uso de palabras comunes, oraciones cortas, voz activa y estructuras gramaticales sencillas para eliminar tecnicismos y construcciones enrevesadas. De hecho, La cocina de la escritura trata sobre Estilo Llano y El derecho a entender sobre Lenguaje Claro.
He agrupado los contenidos en tres partes: la primera es una historia del Lenguaje Claro. Aparecen datos curiosos, el primero, que los precursores del Lenguaje Claro en lengua inglesa fueron Winston Churchill y George Orwell. Éste último acuñó la frase: El lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen verdaderas y el asesinato, respetable. El otro dato curioso es que son mayoritariamente mujeres las impulsoras del lenguaje claro a lo largo de la historia. Los autores también hacen un recorrido por la historia del Lenguaje Claro en España.
La segunda parte aborda el Lenguaje Claro en la era digital y la tercera y última parte describe los nueve pasos de la comunicación clara. Es, en definitiva un libro interesante y ameno. Lo recomiendo para quienes quieran —y puedan— impulsar mejoras en la administración. A quienes busquen escribir mejor les recomiendo el libro de Daniel Cassany.
La ciudadanía tiene el derecho a entender, a entendernos. Si no lo logramos es porque no nos estamos esforzando lo suficiente (o porque no nos conviene que nos entiendan). Albert Einstein era un gran defensor de la sencillez, hasta el punto de que existen tres citas suyas sobre el asunto. Con ellas me despido:
Si no puedes explicarlo de manera sencilla, es que aún no lo entiendes.
Todo debe hacerse tan simple como sea posible, pero no más simple.
Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez, y la elegancia déjasela al sastre.



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