5 diferencias entre el trabajo social y los servicios sociales
15 de octubre de 2016 / 15 Comentarios
15 de octubre de 2016 / 15 Comentarios


El blog de Belén Navarro
10 de marzo de 2026 / 2 Comentarios
Gabriel Rufián puede gustar o no, sin embargo casi todo el mundo reconoce que es un comunicador estupendo. Es evidente que ha aprendido técnicas de oratoria y además sabe manejarse en redes sociales. Estoy segura de que muchas diputadas y diputados del congreso querrían ser tan buenos comunicadores como Rufián. Por si fuera poco, es un maestro desmontando bulos.
La desinformación es, qué duda cabe, uno de los peores males de la sociedad capitalista post industrial. El artículo Las diez estrategias de manipulación le puso cara en 2002. El texto original fue publicado en francés bajo el título Stratégies de manipulation en la página web syti.net. El texto es del francés Sylvain Timsit, aunque se le atribuye a Noam Chomsky porque sus críticas al capitalismo son similares. En 2007 Naomi Klein publicó su famoso libro La doctrina del shock y en 2015 Umberto Eco acuñó el término La máquina del fango para referirse al intento de deshumanizar y deslegitimar al adversario político a través de denuncias tan escandalosas como falsas.
La desinformación ha ido en aumento de forma exponencial gracias a la ultraderecha. Dice el titular de esta noticia que han conseguido ganar la batalla del algoritmo. La cosa es tan preocupante que desde 2021 las campañas de desinformación son consideradas en España como un riesgo para la seguridad nacional. Este riesgo, lejos de reducirse, se ha ido consolidando e incluso ha ganado en importancia y protagonismo en los últimos años a nivel global. Tanto es así, que el informe del Foro Económico Mundial de Davos de 2024 sitúa el fenómeno de la desinformación en el primer puesto en el ranking de riesgos globales en el corto plazo (cita de la página web de La Moncloa).
Algunos de los bulos más extendidos por la ultraderecha nos afectan directamente. Los más frecuentes se refieren a las ayudas sociales —paguitas— que supuestamente perciben colectivos en exclusión, especialmente población migrante. También circulan bulos sobre la violencia machista... gente que no quiere trabajar y recibe ayudas porque sí… Para contrarrestarlos han aparecido interesantes iniciativas del tercer sector; la más conocida es Stop Rumores. Otra iniciativa, gubernamental en este caso, es la campaña Frena. Verifica. Comparte.
Nos afectan tanto que, como vengo señalando desde hace tiempo, se ha instalado en el imaginario colectivo una especie de terraplanismo social consistente en la idea de que las trabajadoras sociales —así, en general— fomentamos la vagancia, la inmigración ilegal, las denuncias falsas de violencia de género, la delincuencia y un sinfín de lindezas más. Hemos llegado a un punto en que cada día recibimos en servicios sociales a personas de nacionalidad española quejándose de un trato preferente a la población extranjera o señalando nuestra extraña afición a retirar menores como si hacerlo nos subiera la productividad.
Este cuñadismo, lejos de ser gracioso, es muy peligroso por eso yo, como Rufián, considero fundamental desmontar estos bulos. El problema es que no podemos desmontarlos de cualquier forma porque corremos el riesgo de conseguir justo el efecto contrario que buscamos. Está pasando. Lo explicaré la semana que viene.



2 Comentarios
Gran aporte compañera, pero es cierto que en Servicios Sociales nos faltan grandes comunicadores y eso es vital como bien dices. Y desmentir la información es tedioso incluso con gente del entorno, pero no por eso debemos de dejarlo de hacer
Acertada reflexion. Es imprescindible definir buenas estrategias de comunicación y desmontaje de bulos y, sobretodo, no rendirse porque es tan cansino que podemos acabar claudicando. También debería haber algún tipo de medidas de control, porque difundir información falsa no es libertad de expresión, que sería opinión, no presuntos hechos.