5 diferencias entre el trabajo social y los servicios sociales
15 de octubre de 2016 / 15 Comentarios
15 de octubre de 2016 / 15 Comentarios


El blog de Belén Navarro
2 de marzo de 2026 / 3 Comentarios
Recupero una entrada que escribí hace diez años, el ocho de febrero de 2016. Por aquellos entonces el blog tenía otra apariencia, por eso la he copiado aquí. Es la primera de tres entradas sobre un tema que aún no voy a desvelar. Aquí va la reflexión.
Observo una peligrosa deriva en el trabajo social hacia lo que he decidido denominar cuñadismo en trabajo social o trabajo social cuñao. Esta deriva lleva años cociéndose a fuego lento, La traigo a consecuencia de lo mucho que me hizo reflexionar la ponencia de clausura El sexto sentido en Trabajo Social del XI Congreso de Trabajo Social, celebrado en Zaragoza en 2009. La escribió Luis Barriga.
La ponencia, cuya lectura no me canso de recomendar, presentaba la situación en la que se encuentra el Trabajo Social hoy describiendo las traiciones a los principios básicos de la intervención social de Sela B. Sierra.
Dos de las traiciones a las que se refería Luis Barriga eran la desideologización de la disciplina y la sustitución del posicionamiento crítico por el posicionamiento criticón. Estas dos traiciones a los principios de la intervención profesional son las que, a mi juicio, han dado lugar a la aparición del trabajador social cuñao. Posiblemente habría un término más exacto y riguroso para definir esto, pero ¡Es tan difícil no sucumbir a los encantos de la neolengua!
La trabajadora social cuñao es una sub-especie profesional, cuyo hábitat es, predominantemente servicios públicos. La denominación proviene de comportamientos tales como:
Podría continuar el listado, pero creo que con estos ejemplos podemos hacernos una idea del asunto ¡Ojo! No nos confundamos: La trabajadora social cuñao no es necesariamente alguien de edad avanzada ¡Qué va! Yo he visto trabajadoras sociales cuñaos muy jóvenes ¡hasta con rastas! Y es que la rasta no hace al listo (antes de la llamada posmodernidad tampoco hacía al tonto), mucho menos a la profesional ética.
¿Y por qué ha aparecido esta sub-especie en nuestro panorama profesional? Luis Barriga lo explica muy bien en su ponencia, pero yo me lanzo a dar mi propia versión. En primer lugar, por una cuestión que está fuera de la órbita de la profesión y es que el relato neoliberal ha ganado la batalla. Por mucho que tratemos de pensar en términos científicos y por mucha evidencia que podamos leer en contra, criminalizar a las personas empobrecidas y culparlas de su situación son batallas ganadas por el neoliberalismo que se han filtrado por los poros de la profesión.
En segundo lugar —esto no es exclusivo del trabajo social— los operadores en intervención social cada vez estamos más alejados de la perspectiva macro social. Directamente, es que no nos interesa. Equiparamos la comprensión de los procesos sociales a la política. No nos damos cuenta de que gobernanza, gestión e intervención social son los hilos que trenzan la cuerda. Inseparables. La intervención social no es más que la operativización de lo anterior ¿Cómo trabajar con perspectiva científica en lo micro, si no entendemos los procesos macro?¿Cómo es posible intervenir con una familia en proceso de exclusión que compra una tele de 60 pulgadas sin tener en cuenta, por ejemplo, la presión del contexto en el que viven: la sociedad de consumo postindustrial?
Yo también me convierto, en demasiadas ocasiones, en una trabajadora social cuñao. Por eso trato de resituarme de vez en cuando. No siempre lo consigo, por eso debo permanecer alerta. Y leer. Leer mucho. Ahora estoy con Zygmunt Bauman. Los libros son mi tabla de salvación porque me niego a participar en el juego de los ricos listos y los pobres tontos, los que han estudiado y los que no, los que hacen las cosas bien y los que no. Si las cartas están marcadas, la partida está trucada.



3 Comentarios
Belén, me ha parecido muy interesante esta entrada y cómo la abordas con claridad meridiana de situaciones que todas hemos visto y vivido . Además los ejemplos son claros y muy reales!!
Comparto especialmente tu reflexión sobre la importancia de analizar las causas antes de sacar conclusiones y de trabajar constantemente nuestro prejuicios y momentos «cuñadisimos/as»…para ello bien lo expresas: lectura, formación y compartir espacios con compañeras.
Gracias porque de nuevo aportas teoría y ejemplos bien fundamentados que invitan a la reflexión.
Hola Belén, me ha gustado mucho tu entrada, y me llama la atención porque, a fin de cuentas, ese cuñadismo del que hablas contraviene los principios básicos de la acción que desde el trabajo social se desarrolla, principios o formas que se promulgan y postulan desde la misma formación universitaria: evitar los prejuicios, no juzgar, desarrollar empatía (a veces se confunde la empatía con la simpatía cuando no con la pena), etc. Muchas gracias por seguir aportándonos tu visión preclara de nuestra profesión.
Tengo la sensación que había leído esta entrada, pero me parece muy adecuado que la rescates. Más allá del nombre asignado al perfil, me parece que haces una buena descripción de una forma de funcionar que se aleja de los principios científicos y técnicos, pero, sobre todo, de los principios éticos. Esperando las siguientes entradas…